Buceando al U171
Os presentamos un nuevo artículo de Nestor Magalhães. Esta vez ha buceado los restos del U171, un uboot del tipo IXc que se hundió por acción de una mina muy cerca de su puerto de destino, Lorient.

Este artículo ha sido publicado previamente en la revista "Deco Stop" y tenemos la autorización del autor para reproducirlo en U-Historia.

U171, Un trágico retorno
Texto: Nestor Magalhães, Fotos: Jean-Louis Maurette


El U171 era un sumergible del tipo Ixc, con 76,8 metros de eslora, 1.120 toneladas de desplazamiento en superficie y 1.232 toneladas en inmersión. Dos motores diésel y dos eléctricos le proporcionaban una velocidad máxima de 18,3 nudos en superficie y 7,3 nudos en inmersión. Su armamento lo componían cuatro tubos lanzatorpedos situados en la proa y dos más en la popa, un cañón de 105mm situado delante de la torreta, una cañón antiaéreo de 3,7cm situado a popa (detrás de la torreta) y una ametralladora de 20mm instalada en la torre. Podía sumergirse en 35 segundos y operar a una profundidad máxima de 200 metros.


Comisionado el 25 de octubre de 1941 y al mando del Kapitäleutnant Gunther Pfeffer realizó un exhaustivo periodo de adiestramiento en el Mar Báltico. En Junio de 1942, formando parte de la 10 Unterseeubootsflottille, iniciaría su primera (y única) patrulla de combate que duraría 115 días, su misión: la caza de buques en el Golfo de Méjico.

Fue una larga y tranquila travesía, el U171 sería reabastecido por la “vaca lechera” U460 a media travesía. Tras pasar cerca de Jamaica el uboot finalmente llegaría a su zona de operaciones, cercana al puerto de Tampico (Méjico).

Su primera víctima sería el “Oaxaca” un vapor mejicano de 4.351 toneladas que recibiría dos certeros torpedos cerca del estado de Texas. Unos días después sería hundido por el U171 el petrolero americano R.M.Parker Jr de 6.779 toneladas, partido por un torpedo junto a la costa de Lousiana.

Semanas después otro petrolero, el mejicano Amatlan de 6.511 toneladas, sería hundido al Sudoeste de La Pesca.

El U171 sería localizado y atacado por un avión de patrulla americano que le obligaría a realizar una inmersión de emergencia. Los informes decían que no había patrullas aéreas en esa zona y que los buques navegaban en solitario y sin escolta.

Tras pasar al Sur de Cuba el U171 iniciaría la travesía del Atlántico, siendo reabastecido por el U461 (vaca lechera) al Noroeste de las islas Azores. Tras ser reabastecido, el U171 se dirigiría hacia su puerto de destino, Lorient.

Estando muy cerca de su destino y mientras navegaba en la superficie el U171 se hundiría en pocos minutos por el efecto de una mina. Veintidós tripulantes morirían en el naufragio. Hubo treinta supervivientes (incluido el comandante) que serían rescatados unas horas después.

La posición aproximada del U171 fue descubierta por el Servicio Hidrográfico y Oceánico francés después de la Segunda Guerra Mundial aunque no sería hasta 1982 que la posición exacta sería confirmada y aparece indicada en las cartas náuticas desde 1987.

A la izquierda tenemos un dibujo del estado del U171, realizado por Olivier Brichet en 1985.


Visitando al Uboot en las profundidades


Cargado con una maleta tan llena que amenazaba romperse en cualquier momento y con una enorme mochila, con mi equipo de buceo dentro, desembarqué en la estación de tren de Lorient, Francia. Hacía un calor agradable, típico verano de la Bretaña. Tras una breve espera, localicé a mi sonriente anfritión, Jean-Louis Maurette, en medio del gentío que se esperaba en el andén.

Conocí a Jean-Louis a través de su compañero de buceo Christophe Moriceau, que me presentó hace dos meses Rodrigo Coluccini. Expertos buceadores que, entre otros, han buceado diversos pecios en las costas europeas, especialmente sumergibles. Jean-Louis incluso a escrito un libro, “Les Guardiens du Silence”, en el cual describe varias inmersiones realizadas por él en un estilo agradable que engancha de principio a fin.

Dejamos la estación de Lorient y nos dirigimos hacia un pequeño embarcadero, en la localidad de Kerroch, donde nos encontramos a otros tres colegas submarinistas, uno de ellos perteneciente a la Marina Francesa. En el remolque de uno de estos buceadores había una lancha hinchable lista para la acción.

La lancha “francesa” era rara y muy incómoda, larga, estrecha y muy pesada. Finalmente, con todos a bordo, partimos hacia nuestro objetivo. Una vez a merced del mar, fuera ya de la protección de la escollera, empezamos a ser zarandeados por olas verdaderamente grandes. Fueron cerca de cuarenta minutos de desagradable trayecto hacia la posición del naufragio del U171.

Llegamos a la zona de inmersión, con la isla de Groix a babor y empezamos a navegar en círculos, lentamente. Nuestro capitán buscaba, con ayuda del GPS, el punto exacto. Una vez localizado el Uboot, lanzamos el ancla y una boya roja para indicar nuestra presencia.

Fui el tercero en caer al agua, un agua gélida, retorciéndome para que el neopreno de 5mm mantuviera algo de calor. Un poco desequilibrado por el peso de la botella, tuve ciertas dificultades para nadar hacia la boya, ya que no llevaba el snorkel y las olas eran muy largas.

Iniciamos lo que parecía un descenso interminable, siempre siguiendo una cuerda que parecía perderse en una azul profundo. La visibilidad era de unos 8 metros y el frío empezaba a quemarme la piel, por suerte no había corriente. Mi compañero era Hugues Priol, un buceador bastante hábil.


Fue entonces cuando vi la torreta del uboot, perfectamente clara y definida, ¡muy emocionante! La escotilla de la torreta estaba abierta y las bases de los dos periscopios (el de ataque y el de observación) permanecían en su posición original. Increíble fue ver en el periscopio de observación su lente, brillante y limpia, como si fuese el ojo de un lobo gris.
Por delante de la torreta, el casco está seccionado verticalmente y de forma regular, permitiendo que los buceadores puedan entrar en la sala de control sin muchas dificultades.

Reviso mis instrumentos, 42 metros de profundidad, 12 grados de temperatura y el aire se me agota más rápido de lo que esperaba.

El U171 fue explorado por buceadores de la marina francesa en los años 80, dato nunca confirmado oficialmente. De la torre hasta proa el casco esta completamente destruido, una amasijo de hierros, chapas y tubos.


He construido muchas maquetas de uboote a escala 1/72, que tengo expuestas en mi casa, y gracias a ellas me es posible identificar muchas cosas de entre los restos. Esto me ayuda mucho a la hora de orientarme.

Hacia proa logro ver la larga fantasmagórica silueta de un torpedo, nunca había visto uno entero. En la zona hay dispersas varios proyectiles de 105 mm, munición perteneciente al cañón de cubierta.

La aguja del nivel del aire se acerca peligrosamente a la zona roja. El U171, un uboot del tipo IXc, largo, ancho, debajo de mí y no tengo más tiempo para alcanzar su proa. Es hora de regresar.



De regreso hacia la torreta logro ver el largo cañón de 105mm, ¿cómo es posible que no lo viera antes? Muy cerca de allí veo, entre los restos, un amarillento fémur (el U171 es una tumba de guerra). Logro alcanzar el cabo amarrado en la torreta y empiezo la subida.

Junto al resto de buceadores realizamos la obligada parada de descompresión. Agarrado al cabo, junto a los compañeros absolutamente inmóviles, nos divertimos intentando mantener la flotabilidad.

¡Ha sido una inmersión inolvidable!.


A la derecha vemos a Nestor junto a una plaquita metálica con la inscripción:

"Aos marinheiros da Ubootewaffe, homens dotados de imensa coragem e de moral elevadíssimo, que sob as ondas lutaram até o fim e por muito pouco não modificaram o desfecho da II Guerra Mundial"

Esta plaquita fue colocada en la "zentrale" del U171 en señal de respeto.


“... poner la mano sobre él, significa tocar un pedazo de la historia. Verse frente a frente con un instrumento letal, una arma que tuvo la capacidad de causar daños que sobrepasan los producidos en el ataque en si. Es el terror que aparece cuando el enemigo es capaz de atacar en cualquier momento sin ser visto. Restos de una avanzada tecnología, tripulada por hombres llenos de coraje y con una alta moral, hombres que formaban una fraternidad de las profundidades. Permanecer arrodillado en el fondo del mar, escuchando solamente mi respiración, en respetuoso silencio y observar aquel elegante casco, destruido en una muerte violenta, fue un acto muy emotivo. Y lo sentí.

Nestor Antunes de Magalhães


Nestor Antunes de Magalhães es miembro del grupo BdU - Brazilians discovering Unterseeboote -, un grupo especializado en el estudio de los uboot alemanes que operaron en la costa brasileña durante la Segunda Guerra Mundial, colaborando y facilitando información para poder bucear a los uboot naufragados.
Para más información: http://u-boats.sites.uol.com.br

Nota:

Para ampliar la información referente al U171 os recomendamos consultar su ficha e historial que se encuentra dentro de la sección "Historial Uboote".


Agradecimiento:

Desde U-Historia queremos agradecer a Nestor Magalhães la posibilidad de publicar sus artículos y disfrutar de sus experiencias. También darle las gracias a Jean-Louis Maurette por permitirnos publicar las fotografías subacuáticas que acompañan el artículo.


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