Homenaje de Alemania a los caídos enterrados en el
Cementerio Militar Alemán de Cuacos de Yuste 2012


El pasado domingo día 18 de noviembre, a la una del mediodía, se celebró en el cementerio militar alemán de Cuacos de Yuste, en Cáceres, el homenaje anual que la Embajada alemana en España dedica al “Día de Luto Nacional” (Volkstrauertag).

Como viene siendo habitual, representé un año más a U-historia, arropado por casi medio centenar de personas, entre ellas autoridades civiles alemanas y españolas, militares, familiares y curiosos, entre ellos D. Carlos Daucousse, miembro de la asociación cultural literaria Cálamus, que junto a su grupo buscaban en el camposanto inspiración para sus poemas.

El homenaje, este año algo más austero debido a la crisis, comenzó con la intervención de los sacerdotes de la Parroquia Católica de habla alemana en Madrid, Prälat Miguel A. Palacios González, y del de la Parroquia Evangélica de habla alemana, Pfarrer Stephan Büttner, que, en castellano y alemán, recordaron que la violencia y los regímenes dictatoriales no crean más que muerte y dolor, y que la muerte no es el final, siempre que se recuerde a los fallecidos y su memoria no caiga en el olvido.

Durante la homilía, un joven trompetista puso música y ritmo a los salmos religiosos, y un grupo formado por una decena de niños y niñas, aportando cada uno varios cantos rodados, formó una cruz en el centro de la capilla en memoria de los militares fallecidos.

Ofrenda de los niños


Posteriormente tomó la palabra el embajador de Alemania en España, excelentísimo señor Reinhard Silberberg, que centró su discurso en rememorar los 90 años de la instauración del Día de Luto Nacional (Volkstrauertag), como homenaje a las numerosas víctimas tras la Primera Guerra Mundial , así como en recordar a los soldados, marinos y aviadores fallecidos durante los dos grandes conflictos mundiales, defendiendo unos ideales que les supuso la entrega de lo más preciado de su persona, su propia vida.

Finalizó su emotiva intervención haciendo un pequeño homenaje a los militares y policías españoles y alemanes, que actualmente prestan servicio en misiones de paz, y recordó al centenar de fallecidos de ambos países que dejaron su vida en ese servicio, haciendo ofrenda de una corona de flores a los difuntos, en la que participó igualmente el Agregado de Defensa Coronel Sr. Knuth Schrader.


Tras ese momento de recogimiento y recuerdo, y antes de llegar al final del acto, con el permiso de los sacerdotes oficiantes y con la complicidad del Agregado Adjunto de Defensa, Capitán de Fragata Jens Werner Müller, al que agradezco su mediación, me dirigí al centro de la capilla y allí, frente a todos los presentes, tomé la palabra:

“En nombre propio, en el de Javier Verdú, en el de Agustín Ruzafa, así como en el del proyecto histórico U-historia, al que represento, quiero hacer entrega de este presente al excelentísimo señor Embajador, como agradecimiento a su colaboración y por el interés mostrado  por nuestro trabajo”.

El señor Silbelberg, sorprendido, me estrechó la mano agradeciéndome el detalle.


Momento de la entrega al señor embajador y detalle del mismo


Volví a tomar la palabra, esta vez para, repitiendo las mismas palabras, hacer entrega al señor Agregado de Defensa, Coronel Schrader, de una metopa, que, además de reconocer su ayuda y colaboración en nuestro proyecto sobre el Cementerio Militar, le sirva como recuerdo de su paso por nuestro país, al finalizar su agregaduría.

Nuevamente estreché la mano a ambos, entre agradecimientos por su parte.

De este modo finalizó el sencillo acto de homenaje que este año se celebró bajo un cielo claro, aunque con pequeñas nubes que a veces ocultaban al sol, que pareció también querer unirse en el recuerdo a los valientes hombres alemanes que yacen en esas tierras extremeñas, a la sombra de los robles españoles.

Como es tradición ya, desde U-historia quisimos ofrendar un modesto pero sentido ramo de claveles a uno de los militares allí enterrados, dedicándolo este año a Johann Mungenast, austríaco de 40 años, fallecido el día 29 de junio de 1945, en el centro de detención del Balneario de Sobrón, en Álava, mientras se encontraba allí retenido a la espera de ser repatriado a Alemania, tras el fin de la guerra.

Quise decidirme por este militar, por haber sido el último en el que trabajé recopilando datos para el libro sobre el Cementerio Militar, información que incorporé al mismo apenas hace un mes.

Este año, nos acompañaron en ese humilde pero sentido acto D. José Palacios y su esposa María Luisa, y Francisco Violat, que colocaron ante la lápida de Johann las flores que le recordarán en el tiempo.



José Palacios es un entusiasta de los aviones, y de los sumergibles, y cada año se desplaza desde su querida Sevilla a Cuacos de Yuste, expresamente para asistir al emotivo acto de homenaje. Así que no nos decidimos a marcharnos sin agradecerle su presencia, y junto a su agradable esposa, nos quitamos la sed a la sombra de una fresca cerveza (yo sin alcohol, que debía conducir), mientras departimos amablemente y quedamos para justo dentro de un año, en el mismo sitio.


Fotografía de la reciente estatua del Emperador Carlos I, en Cuacos de Yuste


Desde estas últimas líneas, no queremos despedirnos sin agradecer al personal de la Embajada alemana en Madrid, especialmente a la Oficina Militar, cuantas gestiones han realizado, derivándonos consultas de entidades y particulares sobre el cementerio militar, así como sobre el proyecto histórico al que pertenecemos.


José Carlos Violat Bordonau -2012-

Fotos: José Carlos Violat y Francisco Violat.


Nota de U-Historia:

Desde U-Historia queremos de nuevo agradecer a José Carlos Violat su presencia en el acto de Homenaje realizado en Cuacos de Yuste. Asimismo extendemos nuestro agradecimiento a Francisco Violat.


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