Homenaje de Alemania a los caídos enterrados en el
Cementerio Militar Alemán de Cuacos de Yuste 2011


El pasado domingo día 13 de noviembre, dando cumplimiento a la invitación personal realizada por la Embajada Alemana en España, acudimos al Cementerio Militar alemán de Cuacos de Yuste, en Cáceres, para asistir al Día de Luto Nacional (Volkstrauertag).

Este año acudí en representación de “U-historia” junto a mi hermano Francisco Antonio, pues Javier Verdú no pudo hacerlo al haber sido invitado ese mismo día a otro acto en homenaje a dos pilotos de la R.A.F. enterrados en el cementerio de Málaga y Agustín Ruzafa se encontraba aún en el periodo de duelo por el fallecimiento de su padre.

Antes de que saliese el sol, ya estábamos en camino hacia Cuacos de Yuste, donde nos esperaba una jornada que se presentaba gris, aunque no lluviosa, acorde quizás con el espíritu de sosiego y respeto que entrañaba ese acto de recuerdo a los fallecidos.

Como es habitual, desde U-historia quisimos rendir un sentido homenaje a los militares fallecidos, ofrendando un ramo de flores rojas y amarillas, que este año se entregó al OB.MT. Karl Schukalla, perteneciente a la dotación del sumergible de la primera Guerra Mundial U-39, fallecido el 12-11-1918 y enterrado originariamente en Cartagena, y que Francisco colocó con cuidado frente a su cruz de granito gris.


Programa del Volkstrauertag 2011 y Ofrenda floral de Francisco a Karl Schukalla


A las trece horas, y con puntualidad germánica, comenzó el acto religioso, que contó con la presencia como máximas autoridades del Excmo. Sr. Reinhard Silberberg, Embajador de Alemania en nuestro país, así como del Agregado de Defensa Coronel Sr. Knuth Schrader, del Agregado Adjunto de Defensa, Capitán de Fragata Sr. Jens Werner Müller, así como una cincuentena de familiares, militares de las Fuerzas Armadas alemanas, representantes de las administraciones españolas, miembros de la Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y Fuerzas Armadas españolas, en este último caso representado por el Capitán de Navío Sr. Pedro F. Coll Martín, Subdirector, Subsistema Archivístico de la Armada.


Autoridades civiles y militares asistentes al acto.


El responso corrió a cargo del sacerdote castrense católico Sr. Scheifele, así como del párroco de la Parroquia Evangélica de Habla Alemana de Madrid, Sr. Büttner, tras el cual el Embajador de Alemania en España, Excmo. Sr. Silberberg, dedicó unas palabras al recuerdo de las víctimas de las guerras, recordando igualmente a los soldados, aviadores y marinos alemanes y españoles fallecidos en las diversas misiones de mantenimiento de la paz, que actualmente se desempeñan por el mundo.


Excmo. Sr. Reinhard Silberberg, Embajador de Alemania (izquierda) y la ofrenda floral a los fallecidos.


Tras el discurso llegó el momento de hacer la ofrenda floral, la cual corrió a cargo del Embajador Sr. Silberberg, del Agregado de Defensa Coronel Schraeder y del General del Ejército alemán Sr. Fischer que hicieron entrega de una corona de flores adornada con la bandera de Alemania, acompañado por el quinteto de viento proveniente del Colegio Alemán de Madrid que puso igualmente ritmo a los cánticos religiosos.

Unos cincuenta minutos después del inicio, finalizó el acto de una manera sorprendente, al menos para mi, pues el señor embajador tuvo el detalle de agradecerme, frente a las personalidades que allí se habían congregado, el esfuerzo realizado para recordar por siempre la memoria de los soldados, marinos y aviadores alemanes caídos en ambas guerras mundiales, recogido en el libro “El Cementerio Militar Alemán de Cuacos de Yuste”, del que soy autor junto a Javier Verdú y a Agustín Ruzafa.

Asimismo me hizo entrega del ejemplar número cero, de una tirada limitada financiada por la embajada, uno de cuyos volúmenes fue enviado al Presidente de la Comisión de Conservación de Tumbas Militares Alemanas Sr. Reinhard Führer (que ha tenido la gentileza junto al señor embajador de prologar el libro), para que lo custodiara a disposición de los familiares de los militares enterrados en España.


Entrega del ejemplar número cero del libro “El Cementerio Militar Alemán de Cuacos de Yuste”, de manos del Excmo. Sr. Embajador alemán.


Como era de esperar, se produjo un silencio sepulcral y la emoción se cortaba en el ambiente, surgiendo un aplauso espontáneo de todos los asistentes, que no tardaron en rodearme para interesarse por la obra a la vez que me felicitaban por el trabajo.

Tras el emotivo acto, despedida de los asistentes. Saludo al Capitán de Navío Coll, al que agradezco su presencia y con el que quedo en mantener una fluido contacto, pues no en vano es experto en historia militar y pertenece a la especialidad de submarinos, despedida igualmente del señor José Palacios, aviador y seguidor incansable de “U-historia” con el que quedo en vernos el próximo año, y cuya mujer me regañó cariñosamente por hacer trasnochar a su esposo (que seguía hasta altas horas de la noche leyendo nuestra web).

El reloj marcaba las catorce horas cuando nos dirigimos al Parador Nacional del Castillo de Jarandilla, donde se iba a celebrar una comida de hermanamiento, y a la que estábamos invitados Francisco y yo.

Bajo las arcadas históricas del castillo, ocupamos un sitio en la mesa del señor embajador, acompañados del General del Ejército alemán señor Fischer y del Capitán de Fragata Müller, con los que departimos una agradable comida, hablando de diversos temas de actualidad, mientras degustábamos los exquisitos platos que nos ofrecieron.


Parador Nacional de Jarandilla donde se celebró la comida de hermandad.


A las cinco de la tarde finalizó la comida, momento que aproveché para hacer entrega a las principales personalidades de un pequeño detalle, recuerdo de Cáceres, que agradecieron con mucho interés, procediendo a despedirnos y dar las gracias de nuevo por los emotivos momentos que nos habían hecho pasar, no sin antes quedar para volver a vernos el próximo año.

En cuanto al libro sobre el Cementerio Militar Alemán de Cuacos de Yuste, del que supongo que todos los seguidores de “U-historia” querrán saber más, solo puedo decir que se está en contacto con diversas instituciones y entidades privadas para proceder a su publicación, y que de momento y debido a la crisis que nos envuelve, es posible que tarde aún en llegar a las librerías.


Primeras páginas y portada del libro “El Cementerio Militar Alemán de Cuacos de Yuste”.


El libro, que he tenido el placer de dirigir y coordinar, junto a Javier Verdú y Agustín Ruzafa, tiene 211 páginas, y abundantes fotografías en color y blanco y negro. Se desarrolla en 3 partes, una primera dirigida a exponer los antecedentes del Volksbund (la entidad privada destinada a la conservación de los cementerios militares alemanes que hay diseminados por los distintos países), una segunda dedicada a explicar los detalles del inicio y construcción del cementerio, así como una tercera parte, la más importante, que se encarga de enumerar quien era cada uno de los militares allí enterrados, así como las circunstancias de su muerte.

Todo ello, con reproducción de documentos originales de la época, imágenes inéditas de la construcción, gráficos y tablas muy completas, que ayudarán a entender mejor el porqué del cementerio. 
Para su elaboración se ha contado con entrevistas personales a las personas que participaron directamente en su construcción; desde Gabriele Poppelreuter, que se encargó de recoger físicamente los restos de los fallecidos y llevarlos a Cuacos de Yuste, al constructor del cementerio, pasando por el alcalde del pueblo en el momento de la construcción y el actual, sin olvidar a Jesús, el jardinero que cuidaba el recinto y que se encargaba del mantenimiento de las tumbas, que nos explicó de primera mano su experiencia personal, así como alguna anécdota que prometimos no contar en el libro.

En resumen, un libro elaborado con todo nuestro cariño y respeto, que deseamos poder ver pronto en las librerías, y que creemos os va a emocionar como lo ha hecho con nosotros.


Poema de la Sra. Maite Cuesta, dedicado al Cementerio Alemán

El cementerio Alemán

Cuando D. Carlos I
su retiro decidió
hacía las tierras de Yuste
buscando paz interior,
poco pudo imaginar
que en la peregrinación
de Cuacos" al monasterio,
con los años y el terror,
abría de crearse una tierra
con súbditos, de su lejana nación.

Jóvenes, niños apenas, germanos, rubios en flor, pues ninguno tenía edad para hablar de guerra, honor, patrias que se desgajaban; y pusieron los fusiles en sus manos de candor.

Y aquí muchos se quedaron, y nadie los requirió, y en un bello cementerio, verde de césped y amor están sus tumbas cuidadas, y en cada cruz, el recuerdo sin la voz, sus nombres y sus edades.

¿Cómo pudo aquel Señor, aquel D. Carlos I suponer lo que pasó?.
Que, guerras tras guerras, crueles, puesto que todas lo son, acabarían en una, la más grande que se vio y en donde todo el mundo en ella se involucró, y por ello, al pié de su eremitorio, de Extremadura, un rincón, están un puñado de alemanes en un jardín español.

 

Maite Cuesta, maestra, poeta y conferenciante
Junio 2012

 

 

 

 

Der deutsche Friedhof

Als Karl I. beschloss,
sich in den Landen zu Yuste
zurückzuziehen auf der Suche
nach innerem Frieden,
ließ er sich nicht erträumen,
dass auf seiner Pilgerschaft
von Cuacos zum Kloster
mit der Zeit und dem Terror
eine Erde entstehen würde,
in der Untertanen seiner fernen Nation liegen würden.

Junge Männer, Kinder noch,
deutsch, blond in der Blüte des Lebens,
denn keiner war alt genug,
von Krieg, Ehre,
Vaterländern, die auseinanderfielen, zu sprechen;
so wurden ihnen Gewehre in
ihre unschuldigen Hände gegeben.

Und viele blieben hier zurück,
und niemand fragte nach ihnen,
und in einem schönen Friedhof
aus grünem Gras und Liebe
werden ihre Gräber gepflegt,
und an jedem Kreuz
das Gedenken ohne Stimme,
ihre Namen und ihr Alter.

Wie konnte jener Herr,
jener Karl I
sich auch nur vorstellen, was passieren [sollte]?
Dass Krieg um Krieg,
grausam, denn alle Kriege sind es,
alles mit einem, dem größten,
den man jemals kannte, enden würde,
in dem die ganze Welt sich einbrachte,
und daher am Fuße seines Klosters
in Extremadura, in einem Winkel,
eine Handvoll Deutsche
in einem spanischen Garten liegen.

José Carlos Violat Bordonau -2011-

Fotos: José Carlos Violat y Francisco Violat.


Nota de U-Historia:

Desde U-Historia queremos de nuevo agradecer a José Carlos Violat su presencia en el acto de Homenaje realizado en Cuacos de Yuste. Asimismo extendemos nuestro agradecimiento a Francisco Violat.


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