El combate entre el dirigible y el submarino
Por YNC Anthnoy Atwood (*)


Nota de U-Historia:
Este artículo fue originalmente publicado en la revista "Naval Aviation News" (en su edición de marzo/abril de 1997) con el título "Dirigible The Battle Between the Blimp and the Sub".
Desde U-Historia hemos intentado ponernos en contacto con "Naval Aviation News" para solicitar su permiso y autorización para traducir y publicar el artículo en U-Historia.
No hemos obtenido respuesta.


Pintura de Cortney Skinner, “Combate en los Cayos de Florida: El U.S. Navy K-74 ataca al alemán U134”, representando el acalorado intercambio de fuego artillero ocurrido cuando el dirigible encontró al submarino germano.
Con el destino de dos vitales mercantes en sus manos, la tripulación del K-74 se ocupó del sumergible hasta que fueron derribados.


Ningún estudio de la guerra naval o aérea puede estar completo sin mencionar el combate nocturno que ocurrió a la altura de Isla morada en los Cayos de Florida el 18 de Julio de 1943: La lucha entre un dirigible y un submarino.

Los uboote merodeaban las costas estadounidenses y la zona de los Estrechos de Florida era su coto favorito de caza, así como su zona de paso. El escuadrón naval de dirigibles ZP-21 de la Estación Naval de Richmond patrullaba los estrechos para detenerlos. Los plateados y flexibles ingenios flotantes, elegantes pero enormes, fueron usados para detectar e informar de buques de superficie y de aeronaves. Las unidades K fueron armadas con cuatro cargas de profundidad y una ametralladora del calibre 50 (12,7 mm, N del T) instalada en la nariz de la canasta, pues no se esperaba que vieran mucha acción. Las patrullas de los dirigibles solían ser largas, tediosas y sin nada que destacar, hasta la noche del 18 de Julio de 1943, cuando el sumergible alemán U134 se coló en los estrechos.

Al anochecer, las órdenes de vuelo se activaron en los dos dirigibles programados para patrullar esa noche durante el paso de dos barcos, un petrolero y un mercante, que debían de cruzar los estrechos en convoy. El K-74 y su gemelo, el dirigible K-32 patrullarían la zona. El destructor Dahlgren, a la altura de Cayo Oeste, estaba a la espera en los estrechos. Las tripulaciones de ambos dirigibles se prepararon para el despegue. La del K-74 estaba formada por el Lieutenant Nelson Grills, piloto; Chief Aviation Pilot Jandrowitz, copiloto; Ensign Darnley Eversley, navegante; AMM2c Isaore Stessel y AMM3c Schmidt; mecánicos/bombarderos; AOM3c Eckert, mecánico y artillero; ARM3c Robert Bourne, operador de radio; ARM3cs Giddings y Rice, asistentes del operador de radio y SN Kowalski, asistente mecánico.


¡Despegue!


Las unidades K arrancaron motores y se elevaron sobre la base. El K-32 viró hacia el Sur-Suroeste para volar sobre Cayo Oeste y barrer hacia el Norte los estrechos. El Lt. Grills y su tripulación del K-74 se dirigieron al Atlántico, para después virar al Sur y así entrar en los anales de la historia de la aviación naval.

Se hizo la noche y el U134 emergió en el mar. Había sido una tarde tranquila; el mar estaba manso y el viento era escaso. Los submarinistas abrieron las escotillas para ventilar el CO2 y respirar aire fresco, aprovechando para pasear por cubierta. Las horas fueron pasando mientras, a 150 metros de altura, el K-74 se iba aproximando con un rumbo inverso al suyo.

Sobre las 23:30, apareció un punto brillante en la pantalla del radar del dirigible. El posible contacto fue encriptado y transmitido a la base. En la apretada góndola, los 10 hombres alistaron sus armas y se prepararon. El dirigible viró hacia el contacto radar.


¡A sus puestos!

El K-74 salió de una nube y encontró al uboot debajo. La aeronave viró en círculo y el Comandante sopesó la situación: el sumergible llevaba un rumbo directo hacia los dos barcos, que estaban a sólo 30 minutos. El petrolero y el mercante estaban en riesgo y el K-74 tenía el elemento sorpresa a su favor. Grills transmitió su intención de atacar. A las 23:50, el K-74 descendió a 75 metros y se dispuso para el bombardeo.

Al cerrarse las distancias, los vigías a bordo del submarino vieron al dirigible. Los germanos abrieron fuego con sus ametralladoras de 20 mm situadas en la torreta. El AOM3c Eckert devolvió el fuego desde la ametralladora de proa. Entonces, los alemanes comenzaron a usar su cañón de 88 mm.
Las trazadoras americanas rebotaban sobre el puente del uboot, mientras los alemanes apuntaban a los grandes balones de aire. Un proyectil atravesó el escudo protector de la ametralladora de Eckert, pero él cambió el cargador y siguió disparando largas ráfagas.

Cuando el artefacto pasó sobre el sumergible, el fuego antiaéreo le dañó los motores. La maquinaria de estribor se incendió. Mientras el AMM3c Schmidt trataba de extinguir las llamas, el ARM3c Bourne radió una señal de socorro: “Urgente. Fuego a bordo”. El dirigible estaba ahora justo encima del submarino. El AMM2c Stessel pulsó el lanzador de cargas de profundidad, pero éstas no se descolgaron. Con los germanos machacando su indefensa popa, el K-74 se alejó como pudo. Schmidt había extinguido el incendio, pero ambos motores estaban dañados. La aeronave perdía altura. La tripulación aprovechó el gas de las grandes botellas y las arrojó ya vacías. Nadie les iba a ayudar. El K-74 fue descendiendo lentamente. A las 23:55, la cola del dirigible tocó el agua  y comenzó a inundarse. El combate apenas había durado cinco minutos. Comenzaba su desgarradora secuela.


¡Abandonen la nave!

Tras ponerse sus chalecos salvavidas “Mae West”, los aeronautas se echaron al agua a través de las puertas y ventanas de la anegada cabina. La balsa salvavidas, lanzada sin una línea de amarre, se desplegó inmediatamente y se alejó a la deriva sin nadie a bordo. Estaban abandonados a su suerte.

Grills nadó alrededor de la hundida cabina para asegurarse de que todos habían escapado. Al hacerlo, se separó de sus compañeros y la fuerte corriente del Golfo le impidió volver. Cuando consiguió orientarse, el dirigible ya no estaba a la vista. En su lugar, una oscura figura se dirigía hacia él a toda velocidad; era uno de los barcos que navegaba ignorante del combate que acababa de librarse. Grills recordaba: “Venía directo hacia mí, y yo estaba como loco por apartarme de su camino, gritando y agitando mis brazos. Vi al serviola en su puesto, fumando un cigarrillo.” El buque pasó en medio de la noche, dejando a Grills solo en el agua.

El resto de los tripulantes del K-74 permanecieron juntos al lado de los restos de la gran bolsa hinchable.
Se intranquilizaron ante el temor de que el uboot volviera para capturarlos o rematarlos. Tampoco sabían si la puntería de Eckert lo había dañado mucho. Ni que el “radio” Bourne había lanzado un mayday que captó el ARM2c Turek, del K-32, quien se dio cuenta de que el K-74 debía de estar en apuros y contactó con la base Richmond.

Con las primeras luces, un avión anfibio Grumman J4F “Widgeon” del ZP-21 comenzó la búsqueda. A las 07:49, el aparato estaba sobre el lugar de los hechos. El mar se estaba agitando, mientras nueve hombres flotaban chapoteando. El avión los vio y sacudió sus alas (para indicarles que les había visto, N del T), pero el estado del mar impedía amerizar. El aeroplano voló para localizar al destructor Dahlgren y guiarlo hasta allí. El rescate estaba en camino.
Entonces aparecieron los tiburones.

Stessel se había separado del resto cuando los hombres se arrojaron al agua. El grupo vio emerger la aleta de tiburón y como se dirigía directamente hacia él. No hubo tiempo para advertir a Stessel antes de que el tiburón atacase. El marinero despareció. Volvió a superficie momentáneamente, sobre un agua rojiza. Se fue al fondo por última vez, dejando en superficie una espuma carmesí. Es resto de los tripulantes se pusieron espalda contra espalda y sacaron sus cuchillos.
A las 08:15 del 19 de Julio, finalmente se hundieron los restos del K-74, el único dirigible perdido en la Segunda Guerra Mundial a causa de una acción enemiga. De las profundidades marinas surgieron unas salvas en memoria del Petty Officer Stessel. Las cargas de profundidad del K-74, previamente armadas, detonaron emitiendo un lúgubre saludo, como si rindieran homenaje al héroe caído en combate.

El Dahlgren llegó rápido y se arrojó una escala para los náufragos. Las armas de fuego portátiles mantuvieron a raya a los acechantes tiburones mientras los supervivientes del K-74 se ponían a salvo. Una lancha equipada con una ametralladora Thompson en la proa, buscó en vano al desdichado Stessel.
Mientras tanto, el piloto del K-74 continuaba a la deriva a varias millas de distancia. Grills era arrastrado hacia los cayos de Florida que ya veía en el horizonte. Comenzaba a atardecer y el aeronauta estaba quemado por el sol y cerca del agotamiento, cuando el K-32 pasó sobre él. El atento Amm3c Max May vio al bravo nadador, y los tripulantes del K-32 lanzaron bengalas. Grills había avanzado seis millas antes de ser avistado y fue recogido por la lancha de una unidad local de rescate y trasladado al Dahlgren. Había estado en el agua 19 horas.

Tras la guerra, los archivos alemanes revelaron que el U134 informó del derribo de un zepelín de la U.S. Navy. El submarino informó de que el combate le provocó daños en el tanque de lastre principal Nº5 y en el tanque de inundación Nº4. Tras sufrir dos ataques aéreos más, al U134 se le ordenó volver a su base en la Francia ocupada para reparar. En Agosto, en plena ruta, su suerte cambió cuando dos bombarderos ingleses de la Royal Air Force lo interceptaron en el Golfo de Vizcaya y lo enviaron al abismo.

Un dirigible por un submarino: cosas de la guerra.


Epílogo


Si el zepelín no hubiese combatido, el uboot se habría encontrado con el petrolero y el mercante antes de que el destructor Dahlgren o aviones con base en tierra pudieran intervenir. Gracias a la actuación de los tripulantes del dirigible, los barcos pudieron seguir su camino.

Grills y Bourne fueron recompesados con el Purple Heart (Corazón Púrpura, otorgada a caídos o heridos en combate, N del T). Tras su cese en el servicio activo, los operadores de radio Bourne y Turek recibieron Cartas de Recomendación del Secretario de la U.S. Navy por su rápida actuación, así como el AMM3c May por su aguda vista. Veinte años después de los hechos, Grills fue condecorado con la Distinguished Flying Cross.

Para conmemorar el aniversario del incidente, en Julio de 1997, los cadetes de Miami arrojaron una corona de flores en el Golfo en memoria de Isadore Stessel, Mecánico de Segunda Clase de la Aviación de la U.S. Navy.


Un dirigible tipo K escolta a dos mercantes circa 1943. La actuación de la tripulación del K-74 el 18 de Julio de 1943, permitió salvar las vidas de los marineros de los dos buques, al localizar y atacar al submarino alemán U134 en la costa de Florida.


(*) El Jefe Atwood es el Coordinador de Programas para Reclutamiento de la Marina en Miami. Para copias de la pintura contactar con el artista en 32 Churchill Ave, Arlington, MA 02174


Artículo traducido por Yago Abilleira Crespo para U-Historia.
Para ampliar el tema os recomendamos consultar la ficha e historial del U134.

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