Hans Seigel: No era todo como la gente lo vió en la película de Buchheim, “
Das Boot “.
Walter Lorentz: No, en absoluto. En la película, cuando
las cargas de profundidad estallan ves a hombres que caen por todas partes.
No pasaba exactamente así. Seguro, tendrías los nervios de punta,
¿ pero caer encima de otro ?... no, no. Hans Seigel: Cuando oías el ASDIC o cuando oías las cargas sabías que todavía estabas vivo. Pero es verdad, cuando el ruido de las hélices del destructor aumentaba y se aproximaba, o cuando los “pings” reverberaban por todo el sumergible y oías el “click” de las cargas cuando alcanzaban su profundidad, seguro que eso destrozaba tus nervios. Pero nunca hubo chillidos o gritos como en la película. Sencillamente no ocurrió. No podía ocurrir, te localizarían inmediatamente. Si tan sólo un hombre gritase... Richard Amstein: No creo que existiese un hombre a bordo que no estuviese asustado. Walter Kaeding: El hombre que diga que no estaba asustado, es un mentiroso. La diferencia es que en un U-boot no puedes mostrar tu miedo. Pero en la película de Buchheim, Das Boot, donde los hombres están tan asustados que resuellan... a ninguno nos ha pasado eso, a ninguno. Karl Latislau: ¿Sabias que Buchheim también escribió un libro?, está verdaderamente loco. Sólo hizo un viaje en un U-boot, como reportero gráfico. ¿Cómo puede presumir de escribir sobre los hombres de la U-bootwaffe?, algunas cosas son reales, pero otras no. Antes de una misión no bebíamos tanto como para ir sin nuestras camisas. Walter Kaeding: Siempre sabíamos donde estábamos. Comprendíamos desde el principio que podíamos ser alcanzados ahí fuera. Pero discutirlo era un tabú. Ni en la familia, ni en la madre patria, en ningún sitio lo discutíamos. Ni siquiera con nuestros compañeros. Hans Siegel: Cada sumergible era diferente. El comandante de cada sumergible era diferente. Y creo que si hubiésemos tenido un comandante que se mostrase muy tenso, no podríamos haber permanecido en calma tampoco. Pero con Hardegen teníamos la confianza de que lo lograríamos. Y teníamos tripulación bien entrenada. Podías confiar tu vida a cada uno de esos hombres. Son conversaciones con miembros del Eins Zwei Drei, el U-123 de Hardegen. Lo primero que salta a la vista es que la famosa película “ Das Boot ” afectó de un modo u otro a los veteranos. El error es claro. La película “ Das Boot ” no pertenece a Buchheim, sino a Petersen. Es un detalle que mucha gente pasa por alto. Uno nada más tiene que leer la novela para ver las diferencias con la película. Buchheim publicó varios libros, entre ellos un excelente ensayo fotográfico con una visión mas realista del U-96, “ U-Boot Krieg ”, pero en el 44 Buchheim realizó dos patrullas más. La permanencia en total le garantizó la Fontspange, algo que muchos también olvidan. Tal vez no se hablase abiertamente con una actitud derrotista, pero estaba presente en la mente de todos ellos. En cuanto a las fiestas en tierra, basta recordar a Cremer, donde habla de montones de cigarros metidos en el escote de señoritas y oficiales invitados a servirse... y como no, de Hirschfeld, quien no tiene inconveniente en hablar de sus borracheras... ------ En tiempo de paz, cuando los radio operadores escuchaban estas tres letras, “SOS.”, significaba que todas las estaciones, en tierra o en barcos, debían suspender el trafico de radio y escuchar futuros mensajes del barco afectado. Pero desde septiembre de 1939, se escuchaba una nueva señal, “SSS”, “sumergible, sumergible, sumergible ”. El "Royal Spectre" y el "Bosnia" fueron los primeros en anunciar su destrucción de esta forma, seguidos muy pronto del "Río Claro", de 4.086 toneladas, el "Garvaton", con 2.900 toneladas de mineral para Glasgow, el "Winkleigh" de 5.055 toneladas y el" Firby", en ruta desde Kartlepool. El Lieutenant Herbert Schultze envió una señal al Primer Ministro Británico refiriéndole el hundimiento de su ultimo barco: “C.Q. entréguese a Mr. Churchill. Hemos hundido al "S.S. Firby" en posición xyz. Por favor, recoja supervivientes.” Aparte de esta muestra de humor negro, que valió una mención en el Parlamento británico, lo cierto es que pronto una infinidad de señales de ese tipo se oirían en el Atlántico y en el Mar del Norte. ------ “De tres sumergibles en un grupo, el que se sumerge primero es el que se bombardea en primer lugar. Lema: Si te sorprenden en la superficie, permanece allí y dispara. Sumergirse es morir”. Karl Dönitz. 20 de julio de 1943. El 24 de julio de ese mismo mes, el U-459 efectuaba reparaciones en superficie. Después de un viaje sumergido, la vaca subió de nuevo para recargar baterías. Sin previo aviso, fue sorprendida por un Wellington. El aparato había establecido contacto por rádar a unas seis millas, salió de las nubes a cinco millas, avistó su objetivo, y atacó desde 100 pies de altura, no sin antes haber enviado un mensaje diciendo que el sumergible parecía hacer frente en la superficie. La vaca abrió fuego a unos 1000 metros de distancia, una poderosa barrera de metal ardiendo, empleando cañones de 37 mm, 4x20mm, 2x1 de 20 mm... más ametralladoras pesadas. La eficaz puntería de todo el sistema alcanzó al aparato, que se estrelló contra el costado de estribor de la vaca, barriendo los cañones de 37 y el cuádruple de 20. La tripulación se deshizo de los restos del aparato como pudo y rescató al único superviviente del mismo. Sin embargo, el Wellington había hecho su trabajo. Descubrieron dos cargas de profundidad alojadas en la cubierta. No podían dejarlas allí, ya que estallarían a 25 pies de profundidad en el momento que el U-459 alcanzara esa cota. El comandante, von Wilamowitz-Moellendorf, decidió incrementar la velocidad y arrojarlas por la popa. Ya que la vaca no podía alcanzar la suficiente velocidad, las explosiones dañaron los mecanismos de gobierno y produjeron un fuego en la sala de motores eléctricos, además de inutilizar los motores diesel. Por si fuera poco, el U-459 presentaba una brecha en el casco, con lo cual comenzó a inundarse. Mientras, otro Wellington aparecía en escena, Aunque el ataque no resultó satisfactorio, la vaca estaba condenada. Su comandante ordenó echarla a pique, con lo cual 41 miembros de la tripulación más el piloto fueron rescatados diez horas después por el destructor polaco "Orkan". Tristemente, el BdU asignó la famosa estrella al U-459 el 26 de agosto, y la segunda y definitiva, el 26 de abril de 1944. Al lector le parecerán exageradas estas fechas, pero se dió algún que otro caso de U-boot volviendo a vela, si, a vela, a su base, sin equipo de radio ni combustible. El mismo Schaeffer recuerda un caso parecido, donde además la tripulación sobrevivió sin comida. La consecuencia del hundimiento del U-459 fué que los sumergibles llamados a reabastecerse tuvieron que volver a Francia. ------ Abril-Mayo de 1941: El completo efecto del programa de construcción de sumergibles hizo sentir su reacción a medida que los nuevos U-Boote se unían a los ya operativos. Como resultado, muchos comandantes de “canoas” se vieron asignados a uno de esos nuevos y más grandes sumergibles. Entre estos comandantes se encontraba “Savvy” Krech, el primer y único dueño de un acuario en el interior de un U-boot. “Savvy” daba a sus peces nombres de reyes o primeros ministros de los países que luchaban contra Alemania. Así, “Wilhelmina”, un apuesto y regordete pez de vivos colores, encontró su final durante la limpieza de su “pecera”, cuando se deslizó del cucharón donde estaba mientras hacían la limpieza y se cayó en la sentina, de donde no pudo ser recuperado. “Churchill”, un pequeño pez de fuerte temperamento, hizo tres patrullas antes de fallecer, con lo que recibió los debidos honores al ser introducido en un recipiente lleno de alcohol y , después de sellado, acabo debajo de la lámpara de la sala de oficiales. ------ En julio de 1942, la ciudad de Galveston se reforzaba de hormigón y se armaba para la inminente invasión alemana que se produciría desde el golfo de México. Entre la paranoia colectiva, no faltaba gente que transformaba pequeños fragmentos de verdad en auténtico delirio. El congresista Dave E. Satterfiel, por esas fechas, informaba a la prensa en Washington que habían encontrado una carta en un sumergible capturado confirmando que sumergibles nodriza estaban abasteciendo a los U-Boote que atacaban él trafico mercante en aguas americanas. Satterfiel, quien había trabajado recientemente con la Reserva Naval en la embajada americana en Londres, recomendó que Estados Unidos comenzase a fabricar este tipo de sumergibles. Había consultado con autoridades en la materia que incuestionablemente habían asegurado que la construcción de un sumergible capaz de transportar 7.500 toneladas de carga era posible. “Más aun, tal buque estaría comparativamente a salvo de un ataque enemigo, por artillería o torpedo, y navegaría sumergido a una profundidad de 100 pies” explicó el congresista. “Añadido a esto,” continuó, “este tipo de sumergible, completamente cargado y con rumbo a su cita, nunca necesitaría subir a la superficie excepto bajo la cobertura de la oscuridad, y de aquí que las posibilidades de detección y destrucción serian mínimas...” Satterfield finalizó concluyendo que cuando la gran batalla naval con Japón tuviese lugar los Estados Unidos no deberían sorprenderse cuando el enemigo emplease “gigantescos portaaviones sumergibles.” ------ |