Quizás la pérdida accidental de un U-boot más humillante fué cuando el U43 un sumergible del tipo IXa comandado en esa época por el Kaleun Wolfang Lüth, uno de los mejores comandantes de U-boot, se hundió en el muelle de Lorient. El U43 había vuelto el 17 de diciembre de 1940 de patrulla y después del rehabituallamiento habitual estaba listo para partir de patrulla de nuevo el 4 de febrero de 1941. Los últimos detalles se terminaron el día anterior y alguien, el porqué no ha sido determinado, dejo una válvula en posición incorrecta y a causa de esto el agua entraba lentamente en su sentina. ------ Cuando Giese cambió su servicio en los raiders por el de los U-boote, su primer sumergible sería el U-405. Sin embargo, tendría bastante por aprender..... “A bordo se concentraban en un “deporte” llamado Kreisen (que puede traducirse como ‘haciendo círculos’). Otro novato y yo fuimos rápidamente iniciados en este procedimiento crítico. Un día, el Lieutenant Horst Willner nos llamó a los dos al puente mientras varios suboficiales se colocaban en varios sitios del sumergible y en cubierta. Permanecimos allí inofensivos e ignorantes, con el corazón martilleando, sintiendo algo malo. El oficial, sonriendo, tenía un cronómetro en su mano y estaba mirando hacia algún punto del cielo. De repente gritó con voz estridente: “ALARMA !!!!!!” y cuando le miramos profundamente sorprendidos, imaginándonos si había visto algo terrible avecinándose o si había caído enfermo, nos gritó: ”Abajo a través de la escotilla redonda, idiotas, en movimiento!!!!”. Bien, pensamos, una orden es una orden, pero podía habérnoslo dicho con voz calmada. Así que abajo fuimos... uno después del otro, con cuidado de no golpearnos la cabeza el uno al otro, agarrándonos a los lados de la escalera a medida que bajábamos a la sala de control. Llegamos, resollando en nuestros gruesos abrigos. Pensamos que lo habíamos hecho bastante bien. Llenos de orgullo, asentimos hacia el joven suboficial y nos preguntamos por que él y otros alrededor se reían tanto. El Lieutnant Willner apareció por la escotilla, varios metros arriba. “Excelente, caballeros. Ahora suban aquí de nuevo y lo haremos una vez más, sólo que un poco más rápido esta vez, por favor !” Trepamos hacia el puente, donde educadamente saludamos y nos presentamos al oficial. Nos miró de arriba abajo sonriendo sarcásticamente. Bien, me dije a mi mismo, esta vez te agradaré y lo haré un poco más rápido, pero no te excites gritando esa “maldita” alarma, sólo nos pones nerviosos. Dilo con tranquilidad y verás que rápido puedo hundirme a través de esa escotilla redonda tuya....” “Caballeros..”, dijo el Lieutenant Willner, “... parece que ustedes piensan que todo esto es una gran broma.. Imaginen que hay cinco o seis hombres en el puente a los que les gustaría meterse en el sumergible cuando un aparato o un destructor enemigo surja de cualquier parte. Y, naturalmente, este enemigo educadamente espera, reteniendo el gatillo de su ametralladora o el mecanismo de liberación de las bombas hasta que todos nosotros hemos bajado abajo, hemos cerrado la escotilla y hemos posado el sumergible en el suelo... ¡ NO CABALLEROS... !!!”, levantó su voz amenazadoramente “EL ENEMIGO COMENZARÁ A DISPARARNOS DESDE LEJOS POR QUE SABE QUE IREMOS ABAJO EN SEGUNDOS !!!!!!.” Era difícil de creer que alguien pudiese bajar por esas dos estrechas escotillas hasta la sala de control más rápido de lo que lo hicimos, y seguido después por más hombres sin lastimarse. Volví a mirar la escotilla. Se nos dijo que observásemos como lo hacia un suboficial. Cuando la alarma sonó un segundo más tarde, se oyó un silbido donde el suboficial había estado, seguido instantáneamente por un ruido sordo a medida que aterrizaba abajo, y después unos sonidos de pasos. Después, unos segundos más tarde, alguien me dió unos toques en el hombro, y pensando que era otro novato, pensé “Bien, ese suboficial debe haberse hecho daño... justo por haberse lucido” De nuevo, el golpecito en el hombro. “Deberías darte la vuelta, Giese. Espero que hayas visto como lo he hecho.” No me figuraba, ni podía figurarme como había conseguido volver al puente tan rápido.” La alarma sonó de nuevo. “ TU PRIMERO, GIESE !!!!”, ladró el Lieutenan Willner. Algunas manos fuertes me agarraron por la espalda y me levantaron de la cubierta, y, entonces, hacia abajo fuí, golpeándome con los bordes de las escotillas, casi sin tocar los lados de la escalera con mis manos, tan sólo deslizándome sobre ella con las botas. Me estrellé contra el suelo de la sala de control. Antes de que el otro novato cayese sobre mí, unos puños fuertes me agarraron y me tiraron hacia un lado. Dando traspiés entré en la sala de oficiales, estrujándome a través de la escotilla del mamparo y me deslicé por la cubierta entre unas mesas y literas. Jadeando y resoplando, agarré la escalera que llevaba a la escotilla de la cubierta de popa y tiré de mi hacia arriba... Con un par de pasos rápidos llegué por la cubierta a la plataforma donde estaban las armas antiaéreas. Subí otros pocos más y alcancé el puente seguido por mi exhausto camarada. “Bien, caballeros, pero demasiado despacio.” Dijo el oficial, cronómetro en mano. Hicimos el ejercicio una y otra vez, hasta que mi fuerte y gran camarada se sentó en el riel del Wintergaten, con las manos flácidas a ambos lados, los pulmones resoplando como un viejo fuelle y lloró... Con esto, el juego acabó. Fue la primera y última vez que tuve que hacer este ejercicio en paz. Más tarde le estaría muy agradecido al Lieutnant Willner. ------ Patrick Blackett fué otra de las tantas personas que tenían la responsabilidad de examinar las operaciones aéreas del Coastal Command contra los sumergibles alemanes. Para ver hasta que punto era necesario llegar, Blackett buscaba cualquier explicación que aclarase el motivo por el cual sus aparatos obtenían un índice tan bajo de avistamientos y de estos, tan sólo un uno por ciento de los casos daba como resultado un ataque contra un U-boot. En una de las visitas a la sala de operaciones del Western Approaches, en Liverpool, Blackett hizo un cálculo de la cantidad de veces que se debería informar del avistamiento de un U-boot. En un gigantesco mapa estaban detalladas las posiciones de aparatos y escoltas, así como las estimadas de aquellos U-boote de los cuales se tenía una pista de su paradero. De vuelta a Northwood contrastó los informes de las tripulaciones con sus cálculos teóricos. Los informes reales eran sólo una cuarta parte de los esperados. ¿ Por que ?. La razón se le escapó durante un tiempo, hasta que un Wing Commander recién llegado preguntó. "¿ De que color son nuestros aviones ?." De repente Blackett lo vió claro. Los bombarderos del Coastal Command estaban pintados de negro, un color adecuado para las operaciones nocturnas sobre tierra. Sin embargo, ese color les delataba en un Atlántico norte azul o cubierto de nubes. Primero usó modelos, después, aparatos reales. Encontró que un aparato pintado de blanco era visible a un 20 por ciento menos de distancia que uno negro. Además, se calculó que un aparato blanco sería capaz de avistar a un U-boot un 30 por ciento más de ocasiones que uno negro, con lo cual aumentaría el numero de ataques. En sólo tres meses, todos los aparatos del Coastal Command empleados en operaciones antisubmarinas llevarían el blanco mate en todas las superficies excepto en la superior. ------ “Todos a la zentrale. Abandonamos el sumergible.” Para una tripulacion estas palabras supondrian el fin de una patrulla o incluso el final de la guerra. Tal vez se recibirian con cierto alivio.. si uno pudiese olvidar que aún quedaba por salir con vida del U-boot… Entre el 16 y el 18 de abril de 1943 transcurría otra entre tantas operaciones contra un convoy. En esta ocasión era el HX-233 contra el cual hasta ocho sumergibles alemanes fueron dirigidos. Sólo perdió un único barco, el "Fort Rampart"... un fracaso teniendo en cuenta el duro final del U-175. En la mañana del 17 de abril el U-175 intenta montar su propio ataque sobre el convoy. A profundidad de periscopio, el Mechanikergefreiter Meter Wannemacher introduce los datos que ha recibido en el Schuss Empfänger... y con ellos sus últimas esperanzas. El operador de sónar advierte de ruidos de hélices en los 120º... Bruns decide ignorarlos pero por todo el casco del sumergible el batir del "Spencer" se oye cada vez mas alto… Bruns actúa pero tarde. Ordena el silencio absoluto en todo el sumergible y una inmersion que poca utilidad tiene ya. El "Spencer" con un contacto firme lanza once cargas de profundidad entre los 50 y 100 pies.. las explosiones arrojan al U-175 hacia el fondo, casi sin control, con un ángulo de inclinacion de 40º en la proa… los hombres corren como pueden hacia popa, logrando nivelar el sumergible a 350 metros de profundidad.. pero el daño es devastador… daños en los conductos de aire, el casco ha perdido consistencia entre los tubos de proa causando una severa inundación, las bombas de achique están inutilizadas, los hidroplanos fuera de servicio, en los diésel incluso algunos tornillos han abandonado su posición original, toda la estructura esta dañada.. los mamparos entre las salas también, parte del sumergible está sin iluminación, los indicadores de profundidad y velocidad son un amasijo de hierro y cristal y, lo peor de todo, las comunicaciones entre los distintos compartimentos del sumergible no funcionan.
Con la comunicación cortada algunos hombres no oyen la orden de abandonar el sumergible … Burns sale el primero para dar a entender que su tripulacion se rinde y necesita ser rescatada. El "Spencer" interpreta tarde estas señales y Burns recibe dos impactos directos en la cabeza y el estómago, matándolo en el acto. La lluvia de metal es tan intensa que literalmente acaba destrozando su cuerpo. Más tarde, sobre la cubierta, uno de sus hombres encuentra un dedo con un anillo, todo lo que queda de un comandante de U-boot. Los que le siguen también son abatidos y unos pocos logran saltar al agua. Siete hombres quedan aun en el interior.. intentando reparar los daños, aun tienen que abandonar el sumergible … ------“La Inteligencia para operaciones depende para su información de muchas y variadas fuentes y sólo un cuidadoso y pausado examen por personas con un conocimiento de fuerzas navales extranjeras puede apropiadamente sopesar y asegurar el mérito relativo de los informes.” Denning. A comienzos de 1940, el Bomber Command disponía de unas fotografias obtenidas por Spitfires (aliviados de todo peso y desarmados para facilitar el reconocimiento aereo) del puerto de Emden. Los interpretes veían una fuerte concentración de sumergibles alemanes en la zona y el permiso para realizar una operación de bombardeo había sido solicitado al Gabinete de Guerra. Afortunadamente, el Primer Lord del Mar solicitó el criterio de la division de inteligencia. A Denning le tocó correr para examinar las fotografias y desaconsejó la operación. Donde los especialistas veían sumergibles él observaba barcazas de río y los supuestos puentes de mando o velas no eran más que la ropa tendida de las tripulaciones. El O.I.C, Operacional Intelligence Centre, fué la “criatura” de Denning. Aunque muchos más contribuyeron a su creación y desarrollo, la estructura y funcionamiento se debe a Denning. Gracias a él la información, capturada o robada, traducida o desencriptada, provenientes de espías, de la resistencia francesa, de mensajes de BdU a sus sumergibles, era analizada, destilada, valorada y entregada a los destinos pertinentes. Con su sistema de antenas de radio, D/F funcionando 24 horas al día, y un ingenio neumático que llevaba los mensajes de unos departamentos a otros, el O.I.C se convertiría en la sombra de los movimientos de los sumergibles alemanes, con habitaciones llenas de mapas a gran escala y pequeñas banderas clavadas. En el centro, el Submarine Tracking Room, un grupo de “hombres astutos” que, rodeados de paredes, recelaban de los movimientos de los U-boote. ------ |