En su 10ª Patrulla el U201 estuvo persiguiendo a un grupo de ballenas, a causa de este error se mejoró el curso de hidrofonista incluyendo el reconocimiento de sonidos naturales subacuáticos como el de las ballenas y de los delfines. Era enero de 1943....... ------ A finales de enero de 1944 un avión de reconocimiento de la Luftwaffe informó de la presencia de una "flota invasora" situada en la costa Oeste Francesa.... El BdU envió a todos los U-boot situados en el Atlántico Norte al Golfo de Vizcaya. ------ El 12 de
agosto de 1942 se produjo el primer ataque a barcos mercantes cubanos.
El "Santiago de Cuba", el "Manzanillo", el "Mambí", el "Libertad", el 24 de febrero
y el "Mimina" (éste hundido a causa del choque con otro buque) fueron los
barcos de la Marina Mercante cubana que sucumbieron a causa de la actividad
de los sumergibles alemanes en los alrededores de las costas de la Isla durante
la II Guerra Mundial. Setenta y siete cubanos desaparecieron en estos ataques
entre 1942 a 1944. En una de
las primera patrullas de Kretschmer, conocidas como las ‘salidas
de Kretschmer a las Shetland’, desde la vela del U23 divisaron lo que
parecía en la oscura noche la silueta de un crucero anclado en el Fell
Sound. Otto puso rumbo a la bahía para realizar un lanzamiento doble
al negro objetivo. Uno de los torpedos impactó con una fuerte explosión
y llamarada, iluminándolo todo. Petersen, primer oficial de Kretschmer,
bajo sus prismáticos y, con ojos como platos, anuncio a su comandante:
‘No es un crucero, señor, es una roca!!!’ El 21 de
Febrero de 1943 Döenitz da la orden de ataque a los 21 sumergibles
de la recientemente creada manada de lobos ‘Haudegen’ contra el
convoy ON166, descubierto días antes por la Luftwaffe. Los datos han sido obtenidos de: Wolfpack (Jordan), U-Boat Warfare (Showell) y uboat.net ------ En el regreso a casa de su primer crucero, por cierto de lo mas movidito, Fritz Julius Lemp,
comandando el U30, tenía el mérito de ser el primer comandante de U-boot que
hundía un barco del adversario. También tenía a las espaldas el
caso "Athenia", con la excusa perfecta para los aliados de iniciar una guerra
naval sin restricciones y el primer escándalo internacional a causa de
los U-boote. Lo que no tenía, en cambio, era a su fiel perro Schnurzl. Mirando
melancólicamente una foto, de pronto, tuvo una idea. Se levantó y se
dirigió a la sala de radio donde se encontraba Georg Högel que,
además, tenía dotes artísticas y le preguntó si sería posible
pintar en la vela del sumergible la figura de su perro. ------ Ya de retorno a Francia, Merten hundió su ultimo barco, el británico "City of Cairo", a 500 millas al sur de Santa Helena. Dos torpedos enviaron al fondo lo que Merten creía un barco de unas 8000 toneladas, en unas dos horas. Mientras escuchaban la señal de radio procedente del barco y observaban como numerosos botes eran arrojados al mar, la tripulación de su U-boot, el U-68, se dió cuenta de que lo que habían hundido era un buque de pasajeros con niños y mujeres entre sus viajeros. A causa del reciente incidente del "Laconia" y la orden emitida de no ayudar en el salvamento, Merten no pudo emprender ningun esfuerzo serio en beneficio de los supervivientes. Si que navegó entre los botes y mediante el megáfono recuperó a algunos del agua. Después de indicarles el rumbo exacto hacia Santa Helena, se despidió con el comentario “Buenas noches, perdón por hundirles.” No hubo gran celebración en el sumergible esa noche debido a las probabilidades en contra que tenían los supervivientes de lograrlo. De hecho, 200 de las 300 personas del "City of Cairo" consiguieron conservar la vida. La mayoría siguieron el curso indicado por Merten y alcanzaron su destino trece días después. Un bote salvavidas fué a la deriva hasta la costa brasileña, pero sólo dos de los dieciocho ocupantes llegaron vivos. En 1981 la historia del "City of Cairo" y sus pasajeros fué el motivo de un libro y diversas publicaciones en periódicos. Ante la discusión generalizada, Merten escribió al Sunday Express exponiendo su propia versión del suceso. Para su sorpresa, recibió 200 cartas tanto de supervivientes como de familiares, incluso de veteranos de la Royal Navy, todas mostrando agradecimiento por su interés. Tres años más tarde los últimos supervivientes celebraron una reunion en Londres e invitaron al famoso comandante. Uno de ellos hizo la siguiente observación: “No podíamos haber sido hundidos por un hombre más amable!”. Merten falleció de cáncer el 2 de mayo de 1993. ------ “Es cierto que en su momento ni siquiera pensé que los novatos sufriesen enormemente por las terribles condiciones en el interior de un U-boot, a pesar de que los claustrofóbicos sentimientos de incertidumbre, ansiedad y temor se diluían cuanto más tiempo permaneciesen a bordo. Las personas tienen una extraña habilidad para aguantar las condiciones duras, si importar lo difícil que puedan ser, e incluso considerar tales situaciones adversas como normales. Siempre tuve grandes problemas con el aire enrarecido. Incluso con los ventiladores funcionando eficientemente había partes del sumergible en las cuales el aire pútrido apenas se agitaba. Soluccioné este problema pasando la mayor parte de mi tiempo en la sala de control o en la vela, donde generalmente había una buena corriente de aire fresco, pero los pobres tipos en la sala de torpedos de proa, o incluso peor, en la aceitosa sala de máquinas, debieron sufrir enormemente. A pesar de que servir en sumergibles, la cuestion que todavía soy incapaz de contestar por mí mismo es como los “señores” vivían en la sala de torpedos de proa. Vivían juntos apretujados peor que sardinas y todavía sobrevivían sin ninguna erupción de agresión descontrolada. No recuerdo ni siquiera tener que haber tratado temas disciplinarios que surgiesen de aquellos abarrotados compartimentos. Allí los veteranos, que mantenían aquellos difíciles compartimentos funcionando suavemente, nunca fueron apreciados ni reconocidos por su invalorable trabajo.” Kptlt Klaus Andersen. U-481. ------ Durante una de las misiones del U-178, el ingeniero jefe descubrió que sus máquinas consumían más combustible del calculado. Wilhelm Sohar y el Oberbootsmaat Hermann Meyer discutieron la posibilidad de aparejar una vela. Aparentemente este sorprendente sistema ya había funcionado con éxito en la primera guerra mundial y tal vez podría sacar al U-178 de esta situación tan precaria. (El U-178 fue el primero en alejarse hacia el sur, más de lo que lo habían hecho sus hermanos con anterioridad). Cosieron unas cuantas coberturas de lona de los colchones y colocaron la vela casera en el periscopio. Lo increíble es que funcionó sin doblar el periscopio y el U-boot navegaba a una velocidad de un nudo y medio con la maquinaria parada. Sin embargo, habiendo demostrado la funcionalidad del artefacto, se decidió desmontar la vela que servía más bien como escandaloso aviso y por tanto era posible que el U-boot fuera avistado por el enemigo. ------ El Kalipatrone, un aparato para respirar, consistía en una gran lata colocada sobre el pecho que contenía hidróxido sódico o potasio para absorver el dióxido de carbono a medida que este era expulsado de los pulmones. Este engorroso mecanismo era en un principio el único medio para purificar el aire en un submarino. Más tarde se sustituyeron por sistemas similares instalados en las paredes del submarino, pero no eran tan eficaces como el Kalipatrone. Por lo tanto, los U-boote continuaron llevando estos cartuchos, además de llevar instalados purificadores de aire más modernos dentro de la compleja ingeniería del submarino. Henninger, perteneciente a la tripulacion del U-471, reconstruyó con otros compañeros la situación durante un ataque con cargas de profundidad y una larga permanencia en inmersion. Durante esta, tumbado en una litera, completamente exhausto, recordó lo engorroso de emplear este mecanismo, con la boquilla de caucho casi asfixiándole, más todo el peso del Kalipatrone sobre el pecho. Aunque el agotamiento finalmente le hizo dormise, una sensación de terrible calor sobre su brazo le despertó finalmente, para darse cuenta que el aparato se había calentado tanto que le había producido una ampolla en la piel. Según el reloj llevaban cuarenta horas sumegidos cuando Henninger vió al ingeniero jefe analizar el aire en el interior de la nave y hacer un comentario sarcástico sobre la imposibilidad de seguir viviendo con semejante concentración de dióxido de carbono tal y como decían los manuales. Ocupando su puesto en los detectores de sonido, Henninger notaba como cada músculo de su cuerpo le dolía, debido a la falta de oxígeno y exceso de dióxido. Sencillamente, se estaban envenenando. Añadido a esto, estaba la peste que salía del aseo, más la mezcla de sudor, aceite y combustible que llenaba el sumergible. A las cuarenta y ocho horas de inmersión, el ingeniero jefe recomienda subir a la superficie, ya que más tiempo acabaría consumiendo la energía del sumergible. Kloevekorn tuvo que hacer lo mejor para sus hombres y, una vez en superficie, cuando abrió la escotilla, la presion en el interior del sumergible había alcanzado tal nivel que una corriente de aire enrarecido le arrancó la gorra arrojándola hacia el exterior y lo empujó contra el mecanismo de cierre de la escotilla. ------ “El reconocimiento fotografico, también, era mucho más efectivo. No sólo los puertos alemanes del oeste sinó la entera totalidad del Báltico estaba siendo cubierta con una base consistente. Los astilleros para la construcción de U-boote se fotografiaban con regularidad. Cada nuevo submarino se localizaba y se registraba en una o dos semanas depués de que se colocase la quilla, con su tamaño y tipo determinados y su progreso era seguido hasta la botadura y la entrada en servicio. El entero programa de submarinos fue revelado y se hicieron predicciones altamente precisas sobre su resultado. Esto nos proporcionó algo de tranquilidad al comprobar que las nuevas fabricaciones distaban mucho de exceder a los hundimientos. Otro incalculable beneficio de haber sido capaces de leer HYDRA durante tanto tiempo era la percepción que nos proporcionó de la manera en que la guerra de submarinos era dirigida, y tal vez hasta la manera en que trabajaba la mente de Dönitz. Conocíamos los métodos empleados, la velocidad media de avance hasta o desde las zonas de patrulla, la autonomía de varios tipos de sumergibles y las características de muchos de sus comandantes, las líneas de patrulla más favorecidas y el significado exacto de señales cortas usadas para los avistamientos, informes meteorológicos o de situación. […] TETIS nos proporcionó el historial de cada sumergible desde el mismo momento de su puesta en servicio, durante los meses de puesta a punto y entrenamiento hasta que abandonaba el Báltico para su primer crucero desde un puerto noruego o frances. Podíamos, por lo tanto, no sólo calcular el ritmo de fabricación sinó el número exacto de sumergibles añadidos a la flota operacional durante los próximos meses.” P. Beesly, O.I.C, comentarios a la situación a mediados de 1942. ------ "Con el 50 Aniversario de la captura del U-505, la dirección del Museo de Ciencia e Industria de Chicago pensó que sería una buena idea poner en marcha otra vez los motores del viejo sumergible. Algunos veteranos alemanes consideraron la idea un poco exagerada, pero Peter Petersen, que sirvió en la sección de ingeniería del U-518, opinaba que era posible. El 4 de junio de 1994, delante de medios de televisión y periódicos, un miembro de la dirección gritó "ahora!" y Peter, en la sala de motores, puso en marcha la planta del U-505 con un poderoso rugido. Todo el mundo gritó de entusiasmo y una señora alemana comenzó a llorar." ------ "Günther Thiemrodt, del U-1205, tomó parte en los planes de evacuación de la población alemana a medida que el ejército ruso avanzaba imparable. En abril de 1945, su submarino fue enviado a Danzig para someter a la tripulación a entrenamiento, pero con el ejército rojo tan cerca, recibieron órdenes de evacuar a una treintena de muchachos con edades comprendidas entre los 10 y 14 años. Uno de los chicos se empeñó en llevarse su bicicleta con él. Obviamente, no entraba por la escotilla del submarino, así que la amarraron a una de las armas antiaéreas. "Pedimos al chico que desinflase las ruedas, a lo que contestó que no tenía bomba para volver a inflarlas" Durante el viaje a Warnemünde, el submarino tuvo que sumergirse varias veces y la presión fue tan alta que acabó reventado las ruedas de la bicicleta. Al descubrirlo, el chico lloró amargamente. Tampoco la tripulación estaba contenta, por que los chicos tenían piojos y toda la tripulación tuvo que ir a Kiel a desinfectarse... al menos, todos estaban vivos." ------ Erich Topp concedía mucha importancia a los sentimientos de sus hombres, la fé, superstición... de hecho pensaba que jugaban un papel muy importante a la hora de ejercer el mando de una manera satisfactoria: “Después que hubiésemos dejado nuestra base en nuestra primera patrulla”, cuenta Topp, refiriéndose al U-552, “noté que mi responsable de navegación, normalmente un hombre jovial y desenfadado, parecía muy callado y estaba quizás algo pálido. Era su turno de guardia y lo envolví en una conversación para saber por que estaba tan callado. Al principio, no quería hablar de ello, pero cuando le presione un poco finalmente dijo: “Señor, no es importante, pero olvidé algo al zarpar.” Le pregunte: “¿Que es lo que olvidaste?”, después de dudar un poco, al final confesó que en todas sus patrullas anteriores había llevado consigo la corona de boda de su esposa, la cual guardaba en un recipiente de cristal como era la costumbre en muchas de las familias de clase media. Esta vez no la había traído. Sentí que con este talismán su confianza en una patrulla feliz y exitosa había quedado atrás. Di la orden de volver a la base, lo recuperamos y por el resto de la misión mi navegante permaneció alegre y resultando absolutamente de confianza.” ------ El 31 de diciembre de 1942 un evento muy especial tenía lugar en el U-515, de Henke. Casi finalizando la segunda patrulla, a las 11:00 horas, una conexión especial por radio permitía a Schoppman-Ketting, con el grado de funkmaat, intercambiar votos de matrimonio con su novia en Alemania, mientras el propio Henke y un magistrado local oficiaban la ceremonia. La tripulación celebraría el año nuevo con unas rondas de ponche. ------ El servicio en los sumergibles alemanes atrajo a hombres de fuerte personalidad que tal vez no hubieran encontrado su sitio en la rígida estructura de la Marina alemana. Uno de estos era, sin duda, Herbert “Parsifal” Wohlfart. Era conocido, entre otras cosas, por tener un sentido del humor tan irreverente que no había nada ni nadie que fuese lo suficientemente sagrado como para no ser víctima de su humor. En enero del 41, Wohlfart sometía a las pruebas de rigor al U-556. Mientras lo sacaba de los astilleros de Blohm & Voss en Hamburgo se cruzaba en el camino de otro producto del mismo astillero, el acorazado "Bismarck". Incapaz de resistirse, Wohlfart ordenó a su operador de radio emitir el siguiente mensaje: “De capitán a capitán: Que bonito barco tienes!” La impertinencia tenía doble objetivo. Por un lado, Wohlfart, un simple Kapitänleutnant, tenía la temeridad de dirigirse al comandante del "Bismarck", Kapitän zur See Enrst Lindemann, en igualdad de rango. Por otro, empleaba el termino “barco” en vez de “navío” o “buque”, lo cual era un insulto para cualquiera de la flota de superficie. No hace falta decir que la respuesta del "Bismarck" era poco mas que agradable: “¿Qué barco, patrón?”. Era justo la respuesta que emplearía un oficial superior con uno de menor graduación antes de informar de un caso de indisciplina o falta de respeto. Pero Wohlfart, sin inmutarse e ignorando la amenaza, respondió: “Yo puedo hacer esto, ¿y tu?”. Y ordenó una inmersión de emergencia, con lo cual el U-556 desapareció del camino del Leviatán que se aproximaba. El incidente no añadió lustre a la carrera de Wohlfart, pero en su caso, la irreverencia y la habilidad eran la combinación ganadora. Para eliminar heridas, semanas después Wohlfart invitó a los oficiales del Bismarck a una cena, antes de dirigirse al Báltico para continuar el entrenamiento. En la cena, Wohlfart, siguiendo con su humor, regaló a los oficiales un certificado hecho a mano en el cual el U-556 apadrinaba al "Bismarck" y juraba protegerlo de cualquier peligro. En los dibujos, con proporciones exageradas, se representa a Parsifal en el U-556 protegiendo al "Bismarck" de un ataque aéreo empleando una espada. Curiosamente, uno de los aviones parece un Swordfish...Todo resultó bastante divertido, pero nadie podía predecir la ironía de los sucesos de meses más tarde.... ------ “Cuando me presenté a Dönitz al final de mí ultima patrulla, usé esta oportunidad para sugerir que mi sucesor en el U-552 hiciese del Atlántico Sur su zona de operaciones por que era una región mucho menos peligrosa. Dönitz aceptó. Mis hombres salieron en cuatro misiones más y sobrevivieron. Su último destino en el frente fué como estación meteorológica flotante en el Ártico. Entonces el sumergible volvió a Alemania y fué desguazado en Wilhelmshaven al final de la guerra. Una noche un oficial naval con ropa civil entró en el astillero y cortó la cabeza del periscopio para conservarla como recuerdo. Cinco años después el hombre me telefoneó y dijo que sería una carga para su conciencia guardarse este recuerdo perteneciente a mi sumergible. Me rogó que lo aceptase como un regalo. Desde ese momento, la cabeza del periscopio a través de la cual he hecho tantas observaciones durante la guerra ha estado en mi posesión. Ocasionalmente mis niños y mis nietos lo cogen y miran a través de él para divertirse. El mundo que ellos perciben es tan colorido..., muy diferente del que yo asocio a ese periscopio, un mundo de escenas de caza de una era que pasó hace tiempo....” Erich Topp. ------ En enero del 42, en Liverpool, se creaba la W.A.T.U., una unidad táctica especializada en la lucha antisubmarina. En una representación sobre el suelo, se simulaban ataques sobre un convoy por parte de sumergibles alemanes, con modelos a escala que representaban barcos, escoltas y sumergibles. Había líneas que indicaban millas y unas pantallas tapaban parte del escenario, simulando diferentes condiciones atmosféricas y nocturnas. Unas asistentes pertenecientes al Women´s Royal Naval Service, WRNS, jóvenes con edades entre diecisiete a veinte años, manipulaban los modelos y pantallas y se pedía a los alumnos, capitanes y oficiales de escolta, que propusiesen soluciones a las situaciones de combate que se simulaban. El curso táctico duraba seis días, pero a medida que los meses progresaban estas jóvenes adquirieron tanto conocimiento sobre la lucha antisubmarina que no dudaban en dar consejos a endurecidos capitanes sobre cual sería la mejor solución a la situación planteada. A partir de la experiencia con el convoy HG.76, se diseñó una táctica destinada a capturar un U-boot que se hubiese infiltrado en el interior de convoy desde la popa. Una de las jóvenes sugirió que esa táctica sería una “frambuesa” para Hitler. Esta es la primera maniobra de los escoltas en la historia de la lucha antisubmarina. Después, vinieron otras como “piña”, “grosella”, o “fresa”. Para facilitar la correcta ejecución de estas maniobras se llevaron a cabo entrenamientos en Londonderry, Greenock, Birkenhead, etc., donde los grupos de escoltas practicaban en alta mar como equipos bajo la dirección de su propio oficial de escolta. ------ Después de su vuelta a Francia, Hartenstein se presentó ante Dönitz para hacer su informe. La patrulla había sido un éxito y Dönitz estaba de buen humor. “Hartenstein, ¿hay algo que pueda hacer por ti mientras estás en Paris?” “Señor, si sólo tuviese un coche, me gustaría visitar los lugares de interés.” “Por supuesto, Hartenstein, mi coche personal está a tu disposición.” Así, esa misma tarde, junto con Karlchen Thurmann, que había vuelto de patrulla al mismo tiempo, salieron en la limousine del Almirante. En torno a las ocho, el Comandante en Jefe de la U-bootwaffe preguntó si su coche había sido devuelto. Su ayuda contestó: ”Señor, ¿puso usted el coche a disposición de los dos comandantes?”. “Si, pero por supuesto por un poco de tiempo. Siempre es la misma historia. Ofreces a estos tipos un dedo pero agarran toda la mano.” Así, el Almirante tuvo que recurrir a un coche pequeño para ir a una visita programada con el Comandante de la ciudad de Paris. Cuando regresó al Cuartel General sus primeras palabras fueron: “¿Dónde esta el coche?”. “Los dos comandantes no han vuelto aun”. “Tan pronto aparezcan, deben presentarse ante mí inmediatamente.” Mucho después de pasada la media noche, Hartenstein y Thurmann finalmente aparecían, esta vez, con un conocimiento adecuado de los bares de París. “ “¡ Deben
presentarse inmediatamente ante el Comandante en Jefe ¡.” El
ayuda de Dönitz, viendo que los dos sujetos estaban bajo el efecto de la
bebida, añadió: “Bien, supongo que esto puede esperar hasta
mañana...”. Pero Hartenstein sintió de algún modo
la llama de su Comandante. Sacó fuerzas de flaqueza, se puso su uniforme
y se dirigió al cuartel de Dönitz. Este, que tenía el hábito de
trabajar hasta altas horas de la noche, estaba levantado y se quejó amargamente
de que los dos comandantes hubiesen abusado de su noble gesto. Hartenstein escuchó
la bronca sin inmutarse. Saludó a su comandante y, alterando ligeramente
las famosas frases atribuidas al barón de Münchhausen, contestó:
“ A muchas banderas tendí mi mano jurando lealtad en esta perversa
guerra, a muchos almirantes he servido......” Después, simplemente
se dió la vuelta y abandonó la estancia. A la mañana siguiente,
Dönitz contaba la historia en el desayuno, para diversión de todo
el mundo. |