El abrazo mortal de las aguas

En un radiante día de octubre de 1941, el teniente de navío Hermann Rasch, navegando a la salida del golfo de Vizcaya, al tercer día de su primer crucero como comandante del submarino U-106. perdió de la forma más inesperada y trá­gica su guardia de puente, compuesta de un oficial y tres hombres más.
La mar estaba en calma y el sol brillaba en medio de un cielo azul intenso, sin una sola nube. Pero éste era precisa­mente el peor tiempo para un submarino, y había que extremar la vigilancia para no ser sorprendidos por los submarinos y aviones enemigos, que pululaban particularmente en esta zona, puerta de entrada a las bases de los submarinos de la costa francesa del Atlántico.
El oficial de guardia y los tres serviolas  -un guardia-marina y dos señaleros- eran todos gente con experiencia, excelentes hombres de mar y que habían realizado otros cru­ceros en el U-106. No se habían amarrado los cinturones de seguridad, a fin de poder despejar el puente con mayor rapidez en caso de ataque aéreo. Durante la guardia  -cuatro horas-, el viento pasó de fuerza 4 a fuerza 8, es decir, de bonancible a un ventarrón de cuarenta millas por hora, levantando en poco tiempo grandes olas.
La mar gruesa, sobre todo de popa, es siempre muy peli­grosa para los hombres que están en el puente de un subma­rino medio hundido en el agua y navegando a poca velocidad. La mar -más veloz que el submarino- rebasa la pequeña embarcación, y antes de que haya pasado una ola es asaltado por la siguiente.
En tales circunstancias, corresponde, naturalmente, a los hombres de guardia en el puente decidir qué es lo que consti­tuye mayor peligro, si la amenaza del enemigo o la violencia de los elementos. Engañados quizá por el falso resplandor del sol, decidieron esperar un poco antes de aferrarse al puente.
El primer golpe de mar, que llegó inesperadamente por la popa, abatiéndose furioso sobre la torreta, los debió de arreba­tar del puente.
Pocos momentos antes, el oficial de guardia había mandado al timonel a gobernar desde abajo, pues en el puente, con la mar que iba aumentando por momentos, era muy difícil llevar bien el rumbo.
Entonces habían cerrado la tapa de la escotilla superior de la torreta  -como siempre se hacía cuando se encapillaba mucha agua-, y el timonel no había recibido más órdenes del oficial de guardia por el tubo acústico, y no se preocupó más que de mantener el último rumbo, atendiendo a los instrumen­tos de navegación que tenía delante.
No habían pasado tres cuartos de hora cuando uno de los operadores de radio de la cámara de mando tuvo necesidad de subir al puente, y descubrió, aterrado, que el submarino navegaba a ciegas, a merced del enemigo, solo y abandonado en medio del furioso temporal.
Durante ocho horas, el comandante no cesó de recorrer las agitadas aguas en busca de los desaparecidos, aunque sabía que todo era inútil. Con el estado del mar, y llevando las pesa­das botas y los trajes de agua, era punto menos que imposi­ble que hubieran podido nadar y sobrevivir. Abandonada la infructuosa búsqueda, el comandante llamó uno a uno a toda la dotación en la cámara de mando, les explicó lo sucedido y les significó el hecho de que la desaparición de cuatro de sus camaradas supondría para los que quedaban a bordo un aumento en el servicio. ¿Abandonaban el crucero? Todos los tripulantes dieron inmediatamente la misma y categórica res­puesta:  ¡seguir!
Ante esta situación, el mismo comandante -que normal­mente no monta guardias en el puente, para estar en disposi­ción de actuar en cualquier momento en su plenitud de facul­tades- se hizo cargo de la tercera guardia y efectuó una nueva distribución del servicio, destinando los torpedistas, que son los que menos trabajo suelen tener a bordo, a la guardia de puente para cubrir los puestos de serviolas que faltaban.
El submarino partió entonces en busca del enemigo, con­fiando Rasch en elevar la moral de su dotación con un pronto éxito. Los hombres de mar suelen ser supersticiosos, y la terrible tragedia -la única que recordaban de esta clase- los había afectado profundamente, considerando, además, que había su­cedido al empezar el viaje y en la primera patrulla de guerra de su nuevo comandante. En la guerra, un submarino sólo puede alcanzar el triunfo si su dotación posee elevado espíritu combativo y confianza en sí misma. De lo contrario, es fácil presa del abatimiento y del temor, dada su arriesgada existencia.
Por fortuna, el U-106 se encontró pronto con un barco soli­tario, en tan favorables circunstancias, que no hubo la menor dificultad en mandarlo rápidamente al fondo de los mares.
Un poco más tarde recibieron información de un rápido convoy fuertemente escoltado que cruzaba el Atlántico, pro­bablemente rumbo a Terranova.

Así fue la guerra submarina -Harald Busch-

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Submarinos Británicos vs Uboot
Fecha Atacante Hundido Posición aproximada
04.12.39 Salmon U36 57.00N 05.10E
25.02.40 Narwhal U63 58.40N 00.10W
12.04.40 U4 Thistle 59.00N 05.10E
02.08.40 U34 Spearfish 58.28N 01.06E
20.08.40 Cachalot U51 47.06N 04.51W
12.01.42 Unbeaten U374 37.50N 16.00E
03.08.42 Saracen U335 62.48N 00.12W
21.01.43 Sahib U301 41.27N 07.04E
07.04.43 Tuna U644 69.38N 05.40W
18.04.43 U123 P.615 06.42N 12.56W
21.05.43 Sickte U303 42.50N 06.00E
04.06.43 Truculent U308 64.28N 03.09W
30.10.43 Ultimatum U431 43.04N 05.57E
12.02.44 Tally-Ho UIT-23 04.25N 100.09E
15.06.44 Satyr U987 68.01N 05.08E
23.09.44 Trenchant U859 05.46N 100.04E
11.11.44 Venturer U771 69.17N 16.29E
09.02.45 Venturer U864 60.46N 04.35E
12.04.45 Tapir U486 60.44N 04.35E
       
Fuente: Submarines vs U-boats de Geoffrey Jones
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Uboote que llevaron el emblema de su Flotilla
   
1.Uflottille
U141, U146, U247, U415, U963, U654.
2.Uflottille
U105, U106, U107, U128, U129, U156, U163, U167, U505, U518, U802.
3.Uflottille
U203, U205, U553, U615, U739, U852.
5.Uflottille

U708.

6.Uflottille

U228, U260, U264, U270, U604, U766.

7.Uflottille

U46, U47, U48, U69, U73, U74, U75, U77, U93, U96, U98, U101, U103, U135, U207, U213, U221, U224, U227,

 
U266, U267, U281, U358, U359, U390, U406, U409, U415, U434, U436, U442, U454, U455, U528, U531, U551,
 
U552, U553, U567, U575, U576, U578, U590, U593, U594, U607, U617, U618,641, U650,662, U667, U7097,
 
U714, U751, U976.
9.Uflottille

U91, U92, U96, U211, U214, U217, U218, U230, U256, U309, U377, U407, U409, U443, U456, U591, U595,

 
U604, U606, U621, U659, U664, U744, U755, U954.
10.Uflottille

U155, U160, U161, U170, U172, U174, U175, U506, U508, U509, U510,513, U514, U515, U516, U523, U525,

 
U539, U543, U772.
11.Uflottille

U209, U249, U251, U255, U269, U302, U354, U355, U376, U378, U405, U435, U457, U506, U589, U591, U601,

 
U606, U622, U682, U867, U990.
12.Uflottille

U195, U219.

13.Uflottille

U293, U302, U307, U312, U354, U362, U737, U965, U968, U995.

19.Uflottille

U17, U397, U1064, U2516, U2529.

23.Uflottille
U559
24.Uflottille
"Asta": U747. "V": U28, U29, U30, U34, U151, U152, U554, U560.
29.Uflottille
U77, U338, U371, U617
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Uboote que llevaron el emblema de la promoción de su comandante
   
Curso 28
U505
Curso 36

U3, U14, U20, U23, U24, U59,103, U105, U128, U148, U152, U169, U192, U203, U227, U228, U262, U306,

 
U311, U314, U321, U344, U351, U387, U389, U394, U407, U415, U426, U440, U467, U528, U531, U534,
 
U546, U555, U630, U643, U710, U733, U745, U760, U763, U802, U841, U858, U868, U877, U880, U995,
 
U1007, U1224, U1230, U2523, U3504.
Curso 37a

U62, U225, U277, U340, U419, U472, U539, U596, U761, U953, U1053.

Curso 37b
U61, U81, U362, U391, U410, U418, U446, U448, U712, U731, U732, U734, U978.
Curso 37b2

U101, U143, U285, U295, U391, U483, U712, U3001, U3025.

Curso 38
U2, U52, U60, U61, U212, U446, U450, U453, U555, U579, U968.
Curso X/39

U3, U29, U241, U407, .U555, U747, U1308.

Curso XII/39
U30, U62, U73, U120, U287, U446, U450, U720, U793, U982, U1058, U1101, U1201, U1206, U1407, U2533,
 
U3514.
Curso 40
U17

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En la postguerra, los británicos tras analizar los KTB capturados, llegaron a la conclusión que sólo en las 770 de las 2700 patrullas de combate analizadas (menos del 30%) hubo alguna acción contra un convoy enemigo.

También hay que señalar que en el periodo de mayores éxitos por parte de la ubootwaffe (entre enero y agosto de 1942) solo 30 de los 3.283 buques que formaban parte de un convoy con rumbo a inglaterra fueron hundidos.
De septiembre de 1939 hasta mayo de 1943, el 73% de los buques hundidos por los uboote navegaban en solitario (o se habían rezagado de un convoy). En el mismo periodo, de los 620 buques hundidos que formaban parte de un convoy, sólo 16 (menos del 1%) lo fueron cuando el convoy ya navegaba escoltado por fuerzas navales y aéreas. Por otra parte el 65% de todos los uboote hundidos lo fueron por los escoltas de los convoys.

Siguiendo con los datos, de los 1.171 uboot comisionados, solamente 321 lograron atacar (consideramos “atacar” como buque hundido o dañado) a un buque enemigo en toda la guerra. Algunos de estos (190) atacaron entre uno y cinco buques. Solo 25 uboote atacaron a 20 o más buques enemigos.
 
Un total de 30 comandantes (un 2% del total) hundieron cerca de 800 buques o lo que es lo mismo, 1/3 de las bajas causadas por los uboote las consiguieron 30 comandantes.
Si no incluimos a los uboote utilizados en entrenamiento, aproximadamente 550 uboote “frontboot” (en patrulla de combate) no hundieron ni atacaron nada en toda su carrera. 290 uboote serían hundidos sin haber atacado al enemigo, 271 sin haber lanzado un solo torpedo. 95 uboote que sobrevivieron a la guerra no habían hundido nada.

Extraido de "Neither sharks nor wolves" de Timothy P.Mulligan.

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En un convoy existían reglas. Siempre había una reunión en tierra antes de zarpar, y la orden del comandante del convoy era en todo momento la misma: había que mantener la velocidad y el rumbo. Cada barco tenía su posición, que no debía abadonar. Había una regla más, que con el paso del tiempo creció en ellos como un tumor: no les estaba permitido recoger a los supervivientes. Si se detenían un momento se convertían en objetivo para los submarinos y aviones atacantes, y se arriesgaban a perder la carga. Y si navegaban era por la carga, no para socorrer a marinos que se ahogaban.
(...)
Cerrando el convoy iban los barcos de escolta. Su tarea consistía en recoger a los que estaban en peligro, pero a menudo lo impedían los feroces ataques de los aviones o las estelas blancas de los torpedos, que los obligaban a realizar arriesgadas maniobras de evasión. Los desgraciados se quedaban atrás y desaparecían en el inmenso mar. Lo último que veía de ellos eran las luces rojas de socorro de sus chalecos salvavidas.

Extraido de "Nosotros los ahogados" de Carsten Jensen.

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A las 08:15 horas del 6 de Noviembre (de 1917), el (sumergible francés) “Faraday” del LV Bougard avistó al “U35” del Kpt.Lt. Lothar von Arnauld de la Perière. Aquel terrible depredador marino regresaba a Cattaro después de llevar a cabo un crucero de 36 jornadas, en el que había echado a pique once cargueros, con cerca de 31.000 toneladas, llevando a bordo al hijo del Príncipe Enrique de Prusia. Bougard se aproximó con sigilo y le lanzó un torpedo con el tubo de proa y dos más con las canastas delanteras, regulados a un metro y medio de profundidad: algo inevitable si se quería alcanzar a aquel blanco de escaso calado. De una manera bastante insólita, cuando se hallaba a unos dos metros del costado del Uboot, el torpedo disparado desde el tubo central saltó del agua y pasó entre la vela y el cañón de proa, partiéndose y causando unos leves daños en la pieza artillera. Todo lo contrario le ocurrió a uno de los ingenios disparado por las canastas, ya que pasó por debajo del “U35” sin hacer explosión. El tercer artefacto, también lanzado desde una canasta, entró en carrera circular, obligando a Bougard a descender más para evitar el ser alcanzado. Ni que decir tiene que von Arnauld ordenó embragar el otro motor diesel y salir de allí a toda máquina.

Extraido de "Submarinos aliados en la Gran Guerra" de Cristino Castroviejo.
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Liste seemännischer Fachwörter (Código banderas de señales)

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Signalmarkierungsfahnen die Kriegsmarine (Banderas de señales de la Kriegsmarine)

Anton
Ärger
Bruno
Cäsar
Dora
Emil
Fritz
Gustav
Heinz
Ida
Jot
Kurfürst
Ludwig
Marie
Nordpol
Öse
Otto
Paula
Quelle
Richard
Siegfried
Toni
Ubel
Ulrich
Viktor
Wilhelm

0
1
2
3
4
5
6
7
8
9

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Edad de los comandantes de uboot en su primer mando
Edad 1939/40 1941 1942 1943 1944 1945
20-21 0 0 0 9 14 1
22-24 6 14 59 115 115 20
25-27 34 78 129 122 80 20
28-30 29 38 41 49 33 10
31-35 36 53 27 44 49 20
36+ 10 20 15 19 15 6
Total 115 203 271 368 304 77
Media edad 29.5 29.5 26.7 26.8 26.7 28.8
Porcentaje KIA (*) 16.5% 32.5% 33.2% 29% 20.8% 4%

(*) Kia: Kill in action, muerto en servicio
Nota: Se ha omitido la edad de los comandantes en su segundo mando o posteriores.
Fuente: Güth and Brennecke "Hier irrte".

 

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Que barco tan raro.

  • 22.02 h. De nuevo, segundo mercante a la vista, con rumbo 240°, al mis­mo tiempo que un tercer mercante, con rumbo 300°. El segundo hace mar­cha atrás y corre luego perpendicularmente a toda velocidad. Ataque al ter­cero, que se detiene. Al aproximarse se ve que es un buque de pasaje con dos chimeneas y un mástil delantero. Pero esto es sólo a primera vista. El más­til de popa está desmochado. Probablemente un crucero auxiliar. En la proa hay algunos ojos de buey que no están cegados. Por tanto, con seguridad, un buque de guerra. El barco no corre a toda marcha.

  • 22.50 h. Lanzamiento de torpedo a 1.500 m. Blanco bajo la chimenea de popa. El barco emite, entre otras cosas: torpedoed Engineroom all fires out. Incapaz de maniobrar; sin embargo, apenas se hunde. Sigue funcio­nando la iluminación de cubierta, desde el puente se dispara un gran nú­mero de bengalas rojas, se arrían los botes. Es el gran barco de pasaje bri­tánico, de 18.724 tbr, Laurentic, que probablemente ha sido puesto en servicio como crucero auxiliar. El segundo mercante aparece nuevamente a la vista y en las cercanías.

  • 23.28 h. Disparo que falla sobre el Laurentic, ya parado.

  • 23.37 h. Disparo a 580 m. Blanco bajo la chimenea de proa. Ningún efecto especial.

  • 23.40 h. El Laurentic dispara bengalas sin cesar. Corro a toda máquina para acercarme al segundo vapor que se ha parado y que dispone los botes de salvamento.

  • 4 de noviembre de 1940. Disparo contra el mercante parado. Me alejo.

  • 00.02 h. 1.200 m. Blanco delante del puente. El barco telegrafía clara­mente nombre, posición, y arría los botes. Es el buque de pasaje británico, ahora probablemente crucero auxiliar, Patroclus, de 11.314 tbr.

  • 00.22 h. Segundo torpedo sobre el Patroclus; distancia, 1.200 m. Blanco en la popa. Ningún efecto especial. El barco lleva un cargamento de tone­les. Una gran cantidad de toneles sale a la superficie.

  • 00.44 h. Tercer torpedo sobre el Patroclus; distancia, 950 m. Blanco en el puente. Siguen saliendo más toneles. El barco se ha hundido algo de costado.
    Me decido a completar con artillería.

  • 00.58 h. Cuatro disparos de 8,8 cm a 100 m de distancia, de los cuales dos blancos, uno de ellos, al parecer, alcanza el depósito de municiones e in­cendia la cubierta. Después tengo que retirarme, porque el Patroclus contesta al fuego y replica con granadas a tiempo, bien dirigidas.

  • 01.18 h. Cuarto torpedo al Patroclus. Blanco bajo el mástil delantero. Ningún efecto especial, salvo más toneles. La tripulación no sale rápida­mente después de los disparos de los torpedos, por lo que aprovecho la pausa para dirigirme hacia los que siguen nadando del Laurentic, junto al Casanare.

  • 02.15 h. En el sitio donde se ha hundido el Casanare, junto a cinco bo­tes de salvamento, avista de repente un «Sunderland» con luces que gira en torno a nosotros, a u^a distancia de unos 500 m.

  • 02.39 h. Sumerjo.

  • 04.00 h. Emerjo. Con dirección a los cruceros auxiliares, avista un guar-dacosta. De su intervención, deduzco deben haberse hundido los dos barcos.

  • 04.53 h. Segundo disparo al Laurentic; distancia, 1.400 m. Blanco a popa. El barco se hunde al cabo de pocos minutos por la popa, con lo que hacen explosión sus cargas de profundidad.

  • 05.16 h. Quinto torpedo al Patroclus. Blanco en la bodega de popa. Ex­cepto más toneles, ningún efecto especial.

  • 05.25 h. Sexto torpedo al Patroclus. Blanco en mitad de la sala de máquinas. El barco se rompe tras el mástil delantero. La parte de popa se hunde rápidamente. La de proa, con lentitud. Acudo con rapidez, pero el guardacosta aparece e ilumina la zona con su reflector; luego arroja bengalas desde las 06.05 hasta las 09.00.

  • 11.18 h. Me sumerjo ante avión rumbo 110°, que esparce sus bombas por toda la zona. A las 14.03 emerjo.

Extracto del ataque efectuado por el Kapitanleutnant Otto Kretschmer del U-99

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